El futuro de José Reyes es un signo de interrogación

José Reyes, de 33 años de edad, trata de alargar su carrera una década después de haber quemado las Grandes Ligas con los Mets.

El futuro de José Reyes es un signo de interrogación

José Reyes no ha tenido un buen retorno a las Ligas Mayores con los Mets de Nueva York, por lo que el futuro del pelotero dominicano se tornará incierto en la recta final de la temporada y, especialmente, cuando llegue el invierno.

Cuatro años después de haberse marchado a jugar con los Marlins de Florida, el infielder de 33 años de edad está tratando de rescatar su carrera tras una considerable baja de juego y graves problemas extradeportivos.

En octubre pasado, Reyes enfrentó una acusación de violencia doméstica tras un altercado que tuvo con su esposa en un hotel de Hawai.

Aunque la pareja del pelotero eventualmente retiró los cargos, las Ligas Mayores de Béisbol no dejaron pasar por alto el incidente al imponerle una suspensión de 52 partidos al quisqueyano, alguna vez considerado el jugador más dinámico de la Gran Carpa.

Reyes inició su segunda etapa con los Mets el 5 de julio pasado cuando apareció en el lineup del equipo para enfrentarse justamente a los Marlins. En esta nueva oportunidad vistiendo la franela del cuadro neoyorquino tras campañas decepcionantes en otros clubes, Reyes ha estado muy lejos de mostrar la calidad de otros tiempos en los que era admirado e idolatrado.

No es ni la sombra
En su primera época con los Mets (2003-2011), Reyes se mostró como un shortstop espectacular y un bateador difícil de contener en la caja de bateo y todavía más en las bases, que fue llamado a representar a la Liga Nacional en cuatro Juegos de Estrellas.

Ahora, el originario de Santiago, al norte de la isla, ya no tiene la velocidad de piernas y el alcance con su guante suficientes para cubrir las paradas cortas y es por eso que en la actualidad, cuando lo ponen a jugar, cuida el cojín de la tercera base, puesto que quedó descubierto por la lesión deDavid Wright.

Wright es justamente el hombre junto al que Reyes emergió como gran figura a mediados de la década anterior con temporadas de 200 hits, de 70 bases robadas y de 17 triples o más. El hombre era un show aparte.

A la ofensiva, el dominicano tampoco ha sido la bujía que se suponía iba a ayudar a impulsar a los Mets, un equipo que ha tratado de encontrar soluciones a problemas concretos para intentar llegar a su segunda Serie Mundial consecutiva.

De julio a la fecha (18 de agosto), Reyes había aparecido en solo 20 juegos de los Mets para acumular 91 apariciones en la caja de bateo, en las que ha bateado tres jonrones y remolcado 11 carreras. Su promedio de bateo en la campaña (.250) es el más bajo de toda su carrera y este es otro indicador de que el quisqueyano pasa momentos complicados.

Si no resurge en la recta final de la temporada para ayudar a los Mets a llegar a los playoffs, es posible que el equipo de Queens desista de la opción contractual que tiene por él en 2017.

Jugar bien o ¿empezar a despedirse?
No obstante, la situación contractual de Reyes es idónea para que cualquier otro club se anime a darle una oportunidad con bajo riesgo; en otras alabras, a un costo bajo.

En 2015, después de haber pasado una temporada con los Marlins (160 juegos, .287, 11 HR, 57 RBI) y dos y media con los Azulejos de Toronto (305 juegos, .289, 23 HR, 122 RBI) , Reyes llegó a los Rockies de Colorado como parte de un cambio de los Azulejos para obtener al estelar torpedero Troy Tulowitzki. En 47 juegos en Colorado, solo bateó para .259, 3 HR y 19 RBI.

El problema de violencia doméstica durante el receso de temporada empeoró las cosas para Reyes, que quedó fuera de circulación, vio muy deteriorada su imagen y fue dado de baja por los Rockies, quienes tuvieron que comerse buena parte del salario comprometido al dominicano, en un rango de $22 millones por año de un contrato multianual.

Mientras Reyes sigue cobrando dinero de su contrato con los Rockies, los Mets decidieron, tal vez con los buenos recuerdos de otros tiempos, tirarle la bola con un contrato de salario mínimo; alrededor de medio millón de dólares.

Reyes llega al mes final de la temporada 2016 en verdad ante una encrucijada: o jugar bien y motivar a los Mets a mantenerlo por 2017 o a algún otro equipo a confiar en que aún puede ser un pelotero productivo, o de lo contrario empezar a mentalizarse sobre el final de sus días en la Gran Carpa.

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