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Los escogidistas y "El Lincolnazo" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Javier Maymí - ESPNDeportes.com   
Martes 31 de Enero de 2012 13:06

Víctor PérezDavid Ortiz estuvo en el festejo de Leones

SANTO DOMINGO -- Todos los que han tenido el privilegio de visitar la capital dominicana saben que Santo Domingo es una de las ciudades más sabrosas de la región, pero cuando llega la época de la Serie Final de la Liga Dominicana, todo el país sabe a béisbol.

Los dominicanos saben esto y por eso es que la gran mayoría dice que cuando uno llega a Santo Domingo, llegó "al mejor país del mundo".

Sin embargo, salvo a un boleto en las gradas del Estadio Quisqueya, el mejor lugar en Santo Domingo para presenciar un partido de béisbol está en la intersección noroeste de las avenidas Abraham Lincoln y Rafael Sánchez --un lote vacío conocido por todos aquí como "El Lincolnazo".

Para que todo esto haga sentido, hay que describir este lugar. Es literalmente un lote cubierto de piedras que durante el día sirve como un área de parqueo.

En el medio hay una pequeña casucha y un edificio abandonado. Cuando comienza la acción en el "play" --como los dominicanos le dicen al Estadio Quisqueya que está a menos de una milla-- la casucha en medio del lote se convierte en una barra (con las cervezas más frías del universo) y el edificio abandonado se convierte en una pantalla doble en dónde se proyecta la transmisión de los partidos.

El lunes en la noche no fue la excepción. Mientras las Águilas Cibaeñas y los Leones del Escogido medían fuerzas en uno de los partidos más emocionantes que yo he presenciado, entrada tras entrada se iba llenando "El Lincolnazo". Para la séptima entrada, ya eran cerca de 2,000 fanáticos, todos vestidos o del escarlata de los Leones o el amarillo de los Aguiluchos.

La energía de la parte baja del octavo, cuando los Leones lograron descontar la ventaja de las Águilas e irse al frente 5-4 fue sólo superada por el kilométrico cuadrangular que pegó Jesse Gutiérrez en la parte alta de la novena contra el cerrador melonudo Fernando Rodney.

Para la parte baja de la novena, cuando el batazo de Andy Dirks se coló por el medio del cuadro para anotar a Freddy Guzmán y darle la victoria a Escogido y el título de la Liga Dominicana, la energía era incontrolable y la celebración de los escogidistas se desbordó a la Lincoln en dónde el tráfico se paralizó en medio de la celebración --entre Escogidistas y Aguiluchos.

Y es esa magna celebración lo que le da la vida al béisbol caribeño. Son esos momentos de unión de sociedad dentro del deporte los que traen a la mente el sentir de que "sí, vale la pena".

La fanaticada del Escogido fue una que aguantó golpes de los Aguiluchos y los Liceístas por décadas. Hasta el 2010, Escogido no había saboreado un campeonato desde 1992. Ahora han ganado dos de los últimos tres y es por eso que cuando Santo Domingo despierte el martes, el llamado de "somos escogidistas y no tenemos mieo" va a resonar desde "El Lincolnazo" hasta San Pedro de Macoris porque a partir del martos, los Leones del Escogido se convierten en los Leones de la Republica Dominicana en la Serie del Caribe.

Y desde el juego uno, los escogidistas, aguiluchos se unirán a todos los otros --posiblemente en "El Lincolnazo"-- a ver quien le va a tumbar el título a los Yaquis de Ciudad Obregón.

 


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