Los hermanos Guerrero son parte de la gran familia del béisbol

Los hermanos Guerrero son parte de la gran familia del béisbol

Más allá que tratar de calzarse los spikes de Epifanio Guerrero, lo que Mike y Sandy Guerrero desean es emular la sensibilidad humana con la que se paseó su progenitor en sus 71 años de existencia.

Con un ojo clínico que le llevó a firmar más de 130 jugadores para el profesionalismo, “El Superescucha” fue seleccionado en un sondeo realizado en el decenio de los 90 en el lugar 16 entre las 25 personaliades más influyentes del béisbol.

Mike y Sandy, al igual que sus otros tres hermanos (Patrick, Frederick y Joel) crecieron en un hogar donde se respiraba béisbol las 24 horas del día.

Ninguno piensa, siquiera, igualar la hoja de servicio de Epy, que por demás parece utópico.

“Para mi esa no es la meta. El mejor legado que nos dejó es, principalmente, cómo se esmeraba en ayudar a las personas. Su parte humana dentro del béisbol y fuera del béisbol”, deja establecido Mike, quien realiza una exitosa carrera dirigencial en los circuitos minoritarios con la organización de los Cerveceros de Milwaukee.

Mike es manager de los Toros y Sandy su coach de bateo
Este año, en el circuito local, tomó las riendas de los Toros del Este, cargo que en la estación 2013-14 ostentó oficiosamente con los Tigres del Licey y un poco más atrás, de  manera interina, con los Leones del Escogido. Sandy es coach de bateo del equipo.

“Ese legado de responsabilidad, de seriedad y de hacer lo necesario para ayudar a las personas a triunfar es una tarea que nos dejó y que la llevamos con mucho esmero y con mucho deseo”, declara Mike, de 38 años, sobre Epy, fallecido en el 2013.

Durante más  de 40 años prestó servicios a los Astros de Houston (1963-1973), Yankees de Nueva York (1974-1976), Azulejos de Toronto (1977-1995) y Cerveceros de Milwaukee (1996-2003).

“El conseguía alimentos y útiles deportivos a las comunidades. Lo más importante es el ser humano y después viene lo otro”, recalca sobre su progenitor que levantó una de las primeras academias en Sierra Prieta, La Victoria.

“Lo que hizo en la pelota y como scout es indiscutible, pero lo que era como persona, ayudando a los necesitadados a cambio de nada mucha gente no sabe que esa era la mejor parte de el”, destaca, a su vez, Sandy, de 40 años, con un gran parecido físico a Epy, pero más aún a su hermano Mike.

“Por eso papi era tan querido”, subraya el mayor de la prole procreada por Epy y Rosario de Guerrero y quien fue el que más lejos llegó como jugador. “Eso es lo que nosotros queremos porque el vivió para servir, para hacer mejor a las personas, no solo dentro del terreno de juego”.

Sandy, un intermedista de buen bateo, militó a nivel de AAA en Estados Unidos y también jugó en las ligas de Taiwán y México, donde conquistó títulos de bateo y premio de Jugador Más Valioso.

Ahora asiste a su inseparable hermano Micky como coach de bateo tanto con los Toros del Este como en el equipo Huntsville Stars, sucursal AA de los Cerveceros.

Sus otros hermanos se mantienen en la industria del béisbol como buscatalentos. Frederick es el director de escuchas para América Latina de la organización de los Mellizos de Minnesota.

Patrick y Joel han laborado para varias organizaciones y actualmente tienen programas para desarrollar talentos.

Gran firma
César Cedeño, el primer jugador firmado por Epy en 1968, fue el más talentoso de una larga lista que incluye a Dámaso García, Tony Fernández, Silvestre Campusano, Junior Félix, Nelson Liriano y José Mesa.

Su radio de acción se extendió hasta Puerto Rico y Venezuela. En la Isla del Encanto su mejor fichaje fue Carlos Delgado, mientras que en la nación suramericana a los lanzadores Luis Leal y Kelvim Escobar, de notables actuaciones en las Grandes Ligas, entre muchos otros.

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